A veces, la muerte no corresponde al orden natural de la vida y llega en momentos totalmente inesperados, cuando esperábamos todo lo contrario.

Saber que un bebé dentro de la barriga ya no tiene latido, que nacerá sin vida o que, por algunas circunstancias, tendrá una vida mucho más corta que la mayoría de personas, transforma la forma en que imaginábamos ese nacimiento y todo lo que vendrá después.

En estos momentos, la fotografía se convierte en una herramienta más para preservar la memoria. Para guardar los momentos compartidos, los gestos, las miradas, el contacto y todo lo que explica el vínculo entre una familia y su bebé.

Darle un sitio dentro del sistema familiar. Hacer que aquellas personas que no pudieron conocerle o conocerla puedan hacerlo también a través de una imagen.